El mar está repleto de santos

De todas las historias del fin del mundo, el apocalipsis por Kraken es una de las más raramente entrañables. 

Bajo los truenos de las superficie,

en las grietas del mar abismal,

                          el Kraken duerme su antiguo sueño sin sueños.

¿Quién puede, una vez que los ha oído,  sacarse del corazón los versos de Tennyson?

Kraken, la novela del británico China Miéville, se publicó en 2010 y es un libro que explora nuevos y raros terrenos en la literatura de ciencia ficción extraña

La novela comienza en el Museo de Ciencias Naturales de Londres donde se exhibe un calamar gigante encerrado en un frasco enorme.  Su conservador, Billy Harrow se apresta para una mañana rutinaria en el Museo cuando descubre que el Calamar ha desaparecido espectacular y misteriosamente sin dejar el menor rastro.  La novela comienza planteando una trama policial detectivesca que llevará a Billy a descubrir un Londres profundo, mágico, oscuro.  Hay sectas subterráneas que adoran al calamar como a un dios, lo saben todo sobre él, saben de su vida tentacular, de sus estrategias color sepia, de su vínculo estrecho con el fin del mundo.

Como en muchas novelas y cuentos de Miéville, Londres es protagonista de la historia que se teje en multiplicidad de tramas y de personajes sórdidos, violentos y terroríficos, algunos, ancestrales y  mágicos, otros. La imaginación de Miéville es deslumbrante como su prosa rebosante de referencias poéticas.  Hay criaturas monstruosas, con implantes de tinta,  espíritus abnegados que provienen del Egipto antiguo.  El Mar tiene su embajada en una casita suburbana. En esta historia apocalíptica hay varias amenazas solapadas y colaborativas. En Kraken el fin del mundo sería una espantosa reescritura de todas y cada una de las reglas, un borrón y cuenta nueva de maldad color sepia.

La lectura de Kraken nos pide sumergimos en un  relato como en las profundidades marinas, hallando montones de transparencias, rarezas y luces talásicas. Una novela- hechizo de belleza


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