El amor, esa ruta llena de baches.
Finn es un profesor de Historia que a veces enseña Matemática. Así la novela alterna la road story de Finn y el fantasma de su esposa y en alternancia con las cartas de una mujer que alberga en su pensión a un extraño con toda la pinta de ser el asesino de Abraham Lincoln. A veces hay que narrar una historia, a veces hay que inventar pasados posibles. La escritura es como la muerte, tiene muchas máscaras. Nos encontramos con las permanentes preocupaciones de Moore, no tanto la muerte en sí como la preparación para la muerte, los rituales que la rodean, los familiares que acompañan, los amores destrozados, la memoria que dejan lxs muertxs como tarea para el hogar de lxs vivxs. Importan las despedidas, o las ausencias en el momento en que la mirada del que se despide busca a ese ser querido que no está, que tal vez solamente fue a buscar un café y eligió sin saberlo ese instante que es único y crucial y definitivo. Es también una novela de fantasmas, y de amor. O del amor como fantasma. ...