Fragmento de un discurso conspiracionista

Un mundo tan hostil como el que viene no se hace solo. Ha sido hecho, hoy más que nunca han hecho un mundo a nuestras espaldas.

El mero hecho de que haya un mundo y no varios, y en todas partes este mismo mundo, cada vez más desierto, cada vez más frustrante y mediocre, cada día más globalizado y, sin embargo, cada día más estrecho- es el resultado de un esfuerzo concertado. Por supuesto, muchas cosas suceden solas, sin la voluntad consciente de quienes toman parte en él, y naturalmente van en el sentido de aquellos que  quieren crear este mundo a nuestras espaldas a propósito. Y esto es ciertamente complejo, pero no resta valor a su existencia ni a la malicia de sus operaciones. Eric Schmidt, ex presidente de Google, en la Comisión Nacional de Seguridad sobre inteligencia artificial, se preocupa en febrero de 2020 en el New York Times de que el Silicon Valley podría perder la 'guerra tecnológica' contra China debido a la insuficiente digitalización de la vida en los Estados Unidos. Pero la inteligencia artificial china explota gracias al océano de datos diarios liberados por la marcha forzada de la cibernetización del país, lo cual no es más que un argumento a favor de un proyecto de poder bien organizado. Es este proyecto, y nno otra cosa, lo que nos obliga a vivir on line, tanto como sea posible. Según el informe de mayo de 2019 de dicha comisión: “Los consumidores cambian a compras en línea cuando es la única manera de conseguir lo que quieren". De ahí la utilidad, por ejemplo, de un confinamiento. Aquellos que tienen todo el interés en encerrarnos en su mundo y para aislarnos son, concretamente, nuestros enemigos. Es decir gente que trabaja contra nosotros, gente que definitivamente no quieren el bien para nosotros. Esta es la indecorosa sencillez de la que procede la evasiva del "mundo complejo" - porque revela la terrible simplicidad de su posición.

Como toda ruptura histórica, los últimos dos años han producido en nuestras vidas una especie de terremoto. Rediseñaron el paisaje. La presión social, intencionadamente aumentada, ha hecho que amistades circunstanciales se rompan.  También ha determinado disidencias que no hubiéramos sospechado, y dio a luz complicidades más elementales, más profundas, más inesperadas.

Si lo pensamos con calma, estaremos de acuerdo en que nada de esto es tan fortuito.

Las distancias que se han hecho evidentes allí existían antes.

Cualquier fulano se preocupó más que nada por verse inteligente, no pudo evitar admirar el éxito, referirse a lo normal, querer ser cool, enloquecer por su crédito social.

En todas partes, el gradiente de la estupidez sigue al gradiente del nihilismo.

La situación opera como reveladora de las fisuras internas de los seres, así como este coronavirus sirve como indicador de enfermedades crónicas tan peculiares de esta civilización.

Se ha hablado de los últimos dos años de una gran confusión de espíritu.

Pero es la especie de confusión que precede inmediatamente iluminación.

Para aquellos dispuestos a ver, los últimos dos años habrán producido un gran claridad

Para los que accedan a abrirse, el campo está libre.


Aquellos que creen que los gobernantes hacen lo mejor que pueden a pesar de su incompetencia y la burocracia que los rodea,

Aquellos que no escuchan el cinismo abismal que se burla detrás de todas las sonoras proclamas de humanismo y buenos sentimientos,

Los que prefieren olvidar que la eugenesia, la colonización, el adiestramiento de la  población o la fundación Rockefeller nunca persiguieron otra cosa que "el bien de la humanidad",

Aquellos que creen sinceramente que uno puede “hacer el bien a los demás” sin empezar por imponerles tanto nuestra definición de bien como nuestra alteridad,

Aquellos que no experimentan escalofríos al descubrir la foto de un veterinario griego convertido en director general de Pfizer y luciendo una máscara negra en la que está impreso "La ciencia ganará",

Aquellos que creen, además, que la "ciencia" existe en algún lugar como un padre severo y benévolo, y no como un campo de batalla donde los paradigmas son continuamente asaltados, socavados y finalmente derrocados,

Los que prefieren ignorar, por orgullo, comodidad, estupor o desconsideración, después de un buen siglo de refinamiento en la propaganda y el arte de la comunicación, que la verdad ya estaba socialmente difunta y enterrada en 1914,

Los que todavía debaten, entre ovejas, si el pastor no tendrá algún otro proyecto para sus cabezas a pesar de todos los cuidados que les da,

Aquellos que son reacios a atribuir intenciones inconfesables a sus amos, por miedo de ver hundirse el castillito de mentiras que constituye su propia existencia social,

Aquellos que se creen tan inteligentes que repiten desafiantemente la locuras que los trolls del gobierno han ideado para ellos,

Los que se dejan ganar por la apatía y la resignación interior ante la ofensiva total, cuya señal fue la declaración de una "pandemia global".

Los que duermen tranquilos mientras un presidente con sus pretensiones de Maquiavelo bien plantadas, al amparo de un "pase sanitario", para redimensiona un cuerpo político a su conveniencia – no, gobernar no es prever, y tampoco es servir, ciertamente es " hacer creer", como dice Richelieu, pero sobre todo "gobernar es sacar a tus súbditos de la situación hacerte daño y hasta de pensar en ello” (Maquiavelo, Discurso sobre la primera década de Tito Livio),

Aquellos cuyo partido es no tomarse nada a pecho, no tomar nada en serio, hacer como si nada hubiera pasado,

Aquellos que no experimentan como llamado tomar represalias por todo el mal concentrado que nos han infligido en los últimos años,

Aquellos que tranquilamente aceptan el control total como una condición para "encontrar la libertad"

Los que se someten a todas las normas inventadas ayer desde cero y de la nada con la esperanza de una "vuelta a la normalidad" que, por eso mismo, nunca ocurrirá,

Los que no se contentan con obedecer obligaciones humillantes, sino teorizan aún más la necesidad de ello,

Los que creen que hay paréntesis en la historia como los hay en las oraciones y se tranquilizan diciéndose que pronto se cerrará con la “victoria sobre el virus”.

Por todos ellos, no podemos hacer nada.

Después de todo, la errancia también ayuda.



Fragmento de Manifieste conspirationiste

Anónimo

Ediciones Du Seuil

Paris 2022

Traducción no autorizada

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