No mires arriba

 Hubo una época, hace un par de meses, en la que todes actuábamos como si hubiésemos despertado de una pesadilla. Felices íbamos al cine, a lecturas colectivas, a clases de dibujo, a nadar. Las sesiones con el psiquiatra eran presenciales! 

Ese alivio era superficial. Al mismo tiempo advertiamos que cada mes nuestros sueldos eran menores, y llegamos a fin de año sin poder planificar una salida familiar de vacaciones. Empezamos 2022 aisladxs porque en ese momento el diagrama de flujo de las medidas sanitarias así lo indicaba. Y sin embargo, a dos semanas de comenzado el año, la catástrofe del COVID no ha terminado y la Tierra no se repone (ni hay esperanza de que lo haga) de "los dislates civilizatorios de la sobreproducción y el hiperconsumo". Estamos hundidxs en el lodo de una deuda eterna, impagable, que el gobierno de turno se emperra en pagar con el argumento tan simple como criminal de pagar con "crecimiento". Eso significa producir energía para producir más bienes. Un imposible, algo que solamente es viable para un ciego, un idiota o un sociópata, pues el resto de las personas sabemos que las fuentes renovables son intermitentes o no alcanzan y las otras son, directamente, la muerte.

La verdadera pesadilla recién comienza, por la incapacidad de todos los Estados para superar el fracaso suicida de un modelo de acumulación.

Algunos dicen que lo que está en crisis es la energía de la imaginación.  

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