Giorgio, el aguafiestas.

 

Cuanto más pasa el tiempo, más me parece que Agamben ha tenido razón desde el principio.

Franco Berardi


Ciudadanos de segunda clase

por Giorgio Agamben

https://www.quodlibet.it/giorgio-agamben-cittadini-di-seconda-classe?fbclid=IwAR04x1OioTrEMlrEmKH3Ppu8942ru73BFSzNKqHlQQ2W8ZXiCUG9oI30L6M

Como sucede cada vez que se establece un régimen despótico de emergencia y se suspenden las garantías constitucionales, el resultado es, como sucedió con los judíos bajo el fascismo, la discriminación de una categoría de hombres, que automáticamente se convierten en ciudadanos de segunda clase. Este es el objetivo de la creación del llamado pase verde. Que se trata de una discriminación basada en creencias personales y no en una certeza científica objetiva lo prueba el hecho de que en el ámbito científico el debate aún está en curso sobre la seguridad y eficacia de las vacunas, las cuales, según la opinión de médicos y científicos que existen y no hay razón para ignorarlos, se produjeron rápidamente y sin las pruebas adecuadas.

A pesar de ello, quienes se aferren a su convicción libre y bien fundada y se nieguen a vacunarse serán excluidos de la vida social. Que la vacuna se transforme así en una especie de símbolo político-religioso destinado a generar discriminación entre la ciudadanía queda patente en la irresponsable declaración de un político, quien, refiriéndose a los que no se vacunan, dijo, sin darse cuenta de que estaba utilizando un jerga fascista: “los depuraremos con el pase verde”. La "tarjeta verde" constituye a quienes no la tienen en portadores de una virtual estrella amarilla.

Este es un hecho cuya gravedad política no se puede exagerar. ¿En qué se convierte un país en el que se crea una clase discriminada? ¿Cómo se puede aceptar vivir con ciudadanos de segunda clase? La necesidad de discriminar es tan antigua como la sociedad y ciertamente formas de discriminación también estaban presentes en nuestras sociedades llamadas democráticas; pero que estas discriminaciones fácticas estén sancionadas por la ley es una barbarie que no podemos aceptar.



16 de julio de 2021

Giorgio Agamben

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