Escombros

 La teoría del shock se aplica a lo que pasó este año en Educación. Educar para la incertidumbre es que te cambien las reglas del juego todo el tiempo. Esteban Bullrich sabía de qué hablaba.

Diciembre y en las escuelas se volvieron locos. Se quejan de que los alumnos entregan trabajos a último momento y son los directivos y supervisores los que generaron las reglas de juego. Ahora pretenden evaluar, discriminando a los que no tienen la posibilidad de conectarse, exigiendo cámara sobre los alumnos Sólo generan bronca y angustia en los chicos. De "mantener el vínculo" a "te la llevás si no tenés wifi". No quiero maestros "maravillosos", con un poco de respeto por los alumnos y dos dedos de frente, hubiera alcanzado. Este desquicio trae graves consecuencias educativas.

"Me hubiera gustado que la resistencia a la calificación fuera similar a la que hubo en relación con la asistencia a las burbujas" comenta mi hermana maestra, "En la evaluación entra todo. Contexto, contenidos, estrategias... en la calificación... solo les chiques"

Todo el tiempo desde los ministerios jugaron con confundir evaluación con acreditación.  Y lograron que la confusión avanzara.

No enseño desde la buena voluntad ni desde lo que me parece a mí. Enseño desde un diseño curricular y, fundamentalmente, desde una teoría didáctica que en mi caso es la teoría de la situaciones didácticas, (desarrollada en los 80 principalmente por Guy Brousseau), Durante el año de la virtualización forzosa sentí como si me cortaran en partes con hojitas de afeitar. Si los protocolos de salud del año que viene se los van a tomar con tan poca seriedad como hicieron con el sistema de calificación que inventaron en octubre y que es un cachivache, nos espera un 2021 de pesadillas.

La negación es un recurso muy a la mano en tiempos apocalípticos. Trataremos de afirmarnos, de ser positivos en esto: mirar a la bestia a los ojos.

Hemos visto a les docents ignorar el contexto de la pandemia, aceptar un cruel experimento de deprivación afectiva, aceptar la flexibilidad laboral, evaluar sin proceso de aprendizaje, calificar con un sistema nuevo y desconocido para los alumnes, desaprobar a los más pobres, aprobar a los que aprendieron según sus propias capacidades y todo eso sin dejar de quejarse de les alumnes.

Todo esto se trata de pasiones tristes, es cierto. Tal vez algo se arme a partir de estos escombros.

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